Viernes, Abril 4, 2025
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[Review de Cine] La red social (The Social Network)

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TÍTULO ORIGINAL: The Social Network
AÑO: 2010
DURACIÓN: 120 min.
PAÍS: EE.UU.
DIRECTOR: David Fincher GUIÓN: Aaron Sorkin (Novela: Ben Mezrich)
PROTAGONISTAS: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake

SINOPSIS: Una noche de otoño del año 2003, Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), alumno de Harvard y genio de la programación, se sienta a su ordenador y con empeño y entusiasmo comienza a desarrollar una nueva idea. En un furor de blogging y programación, lo que comenzó en la habitación de su colegio mayor pronto se convirtió en una red social global y una revolución en la comunicación. Seis años y 500 millones de amigos después, Mark Zuckerberg es el billonario más joven de la historia. Pero para este emprendedor, el éxito ha supuesto complicaciones personales y legales.

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Uno de los estrenos más esperados del año llega por fin a nuestras salas. De la mano del siempre interesante David Fincher (“Siete pecados capitales”, “Zodiaco”, “El curioso caso de Benjamin Button”), quien esta vez dirige un guión de Aaron Sorkin, también interesante –aunque menos conocido para nosotros –en “Charlie Wilson’s War” del 2007, y como creador y guionista de la gran serie dramática “The west wing”. Con estos dos nombres se espera al menos que el resultado de la película sea, al menos, correcto, aceptable.

Pues bien, estamos frente al fenómeno de masas el momento y la red social más grande e importante en la actualidad. Y varios podíamos entender esta empresa demasiado ambiciosa y arriesgada. Tomando en cuenta los desmentidos de ciertos elementos de la historia que han publicado los verdaderos mencionados en el filme.

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Aún así, “La red social” funciona como un drama perfectamente cimentado, edificado y pulido. Podemos ver de inmediato que gran parte de los elogios se los debe llevar un guión tan pulcro, tan detallado y tan serio. La película entretiene, en sus dos horas de duración, no da espacios a tiempos muertos, a escenas aburridas o a excesivas explicaciones. Si bien los temas tratados muchos ni acercamos a entenderlos –algoritmos, fórmulas –son brillantemente expuestos no como puzzles a resolver, sino como un elemento más de la trama, y logran sociabilizar con los hechos y situaciones más cotidianas que podemos ver en el desarrollo de la historia.

Otro punto positivo es la fluidez de los diálogos, con una rapidez que en momentos tal vez hasta nos maree, pero que ayuda a la construcción de personajes tan bien delineados y diferenciados. Todos están presentes por el mismo motivo, pero a cada uno le mueven distintos motivos. Y en esta confrontación radica la simpleza –y a la vez grandeza –de una historia que posee una estructura narrativa perfecta, donde no sólo viaja constantemente entre distintos tiempos, sino que también enlaza puntos de vista y de moral.

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Nos acerca a la parte crítica, al lado extremo, a la emoción frente a situaciones adversas y positivas. Y esto se logra con excelentes interpretaciones, destacando aún más Jesse Eisenberg, sorprendiendo con un papel abstraído, calculador, impaciente. Y éstas son cualidades de la propia película, donde Fincher aporta con un estilo cronista, pero que va más allá de narrarnos simples hechos, sino que saca a relucir lo más crudo del ser humano, muy similar al de “Zodiaco”.

La música es excepcional, sobretodo en la secuencia que sigue a la escena inicial entre los personajes de Mara y Eissenberg. Composiciones cargadas de una simpleza y de una profundidad que se mezclan logrando piezas bien elaboradas y que montan una banda sonora a la altura de la película.

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“La red social” se encumbra como una película imperdible en este último trimestre, que se deja ver con una rapidez y perspicacia también tan propias de su protagonista, y que entrega uno de los mejores trabajos de su director y su guionista, junto a actuaciones más que interesantes.

Calificación: 8/10.

Cine: Océanos

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TITULO ORIGINAL: Oceans
GÉNERO: Documental
AÑO: 2009
PAIS: Francia, Suiza y España
DIRECTOR: Jacques Perrin y Jacques Cluzaud
DURACION: 84 minutos
CALIFICACION: Todo Espectador

SINOPSIS: Sumergiéndose a lo largo de todos los mares del planeta, “Océanos” explora la cara más desconocida de la Tierra. Desde las lagunas tropicales y los témpanos polares, hasta las vastas superficies del mar abierto, este monumental viaje acompaña a las majestuosas criaturas del mar de una forma nunca vista hasta ahora, muestra especies desconocidas, y revela de forma elocuente, didáctica y tremendamente emocionante las relaciones que se establecen entre la vida salvaje, los ecosistemas oceánicos, y los seres humanos.

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“Océanos” nos invita a viajar por el mundo acuático con una mirada profunda, penetrante, familiarmente cercana. A esto le ayuda una calidad visual asombrosa, a la que le acompaña una narración acompasada, que no ahoga con demasiadas líneas y que es la conducción perfecta para nuestra travesía. La música incidental es correctísima y agrega a las secuencias una fuerza y una mirada hasta poética al mar y sus habitantes.

En las primeras escenas existen muchas secuencias bellas y maravillosas, vigorosas como la de los cardúmenes de peces y otras silentes pero igual de asombrosas como la del pulpo manta. En aquéllas basta con tener bien abiertos los ojos y disfrutar de la espectacular visualización que podemos tener; en otras el narrador nos informa, sin profundizar demasiado, sino más bien con una cadencia constante y un diálogo cargado de metáforas, lo suficiente para sentirnos más parte de este mundo –para muchos –inexplorado.

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Luego entramos de lleno en la historia, con mayor información, aunque como siempre, embelesados con aquella música y fotografía excepcional. Lobos marinos, ballenas, tiburones, toda especie posee su determinada belleza. Y la dupla de directores –que ya han trabajado juntos anteriormente –sabe aprovecharla, utilizando primordialmente la cámara lenta, para así poder dar al público aquella sensación de omnipotencia respecto a lo que observa; tanto de día como de noche; entre grandes olas, imponentes arrecifes de coral filmados hasta el ínfimo detalle escondido en sus rincones.

En “Océanos” vemos cosas que ya sabemos –gracias a una que otra tarde de Discovery Channel –y otras que nos toman por sorpresa. Y eso ocurre con la mayoría, pues esta mezcla entre película y documental aporta conocimientos, que endulzados con tanta maravilla visual, pasan al cerebro sin dificultad.

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Ya en su parte final se habla de la indiferencia humana respecto al peligro de extinción de las especies acuáticas. Se mencionan los motivos, las formas por las cuales el ser humano caza, mata –en palabras textuales a los “viajeros que nunca terminarán su camino” -, haciendo uso de la misma belleza en palabras e imágenes, aunque con un contenido claro y un punto de vista directo y crítico.

Todos los elementos antes mencionados –belleza submarina, musicalización perfecta, calidad técnica – logran el clímax de “Océanos” en su desenlace, el cual está brillantemente unido al comienzo por el texto narrado centrado en el rol humano en el paisaje acuático actual, para mal y para bien.

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Sé que el género de los documentales es constantemente menospreciado por el espectador, esbozando razones como que no es tan entretenido como una taquillera película de acción, o que es muy lento con tanta imagen e información que todos ya conocemos. Pues les diré que, sin ser asiduo consumidor de documentales, “Océanos posee entretención, encanto, enseñanza crítica e información en un solo producto. Vale la pena darle una oportunidad, pues es primera vez que veo un documental de estas características en el cine, y es una experiencia positiva y mucho más auténtica que varios de aquellos éxitos taquilleros.

Calificación: 8/10.

Cine: Sangre y amor en Paris

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Y seguimos con los estrenos. Este jueves también llegó a nuestros cines “Sangre y amor en París” (“From Paris with love”), la última película de Pierre Morel (“Distrito 13”, “Búsqueda implacable”) , protagonizada por John Travolta (“Pulp fiction”, “Contratara”, “Pelham 123”), Jonathan Rhys Meyers (“Match Point”, “August Rush”, “The Tudors”) y Kasia Smutniak (“Goal! 3”). Su argumento inicial es el siguiente: Un agente de inteligencia de poca importancia (Rhys Meyers) que trabaja en la oficina del embajador estadounidense en Francia obtiene más de lo que esperaba al asociarse con un importante agente secreto de los Estados Unidos (Travolta), poco ortodoxo, pero sumamente efectivo, que ha sido enviado a París para llevar a cabo una peligrosa misión en la que deberá detener un ataque terrorista en la ciudad.

Es importante también mencionar que el escritor –y productor- de la película es Luc Besson, quien sería una especie de Jerry Bruckhemier francés, ya que su sello es inconfundible. Él ya ha trabajado con Morel en “Distrito 13” y “Búsqueda implacable” con excelentes resultados. Besson además ha sido el director de brillantes películas del género como “León, el profesional” y “El quinto elemento”. Y como mencionaba, si bien “Sangre y amor en París” no llega a ser una obra de alta calidad como las últimas mencionadas, sí entrega lo que ofrece su publicidad: sangre y amor. El lugar da un poco lo mismo, pues a medida que avanza la historia pareciera que estuviera ambientada en cualquier ciudad del mundo, y sólo el hecho de que aparezca la embajada de EE.UU. nos hace desechar que la locación no sea dicho país.

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La dirección es muy pulcra, fluida, con un aspecto visual muy característico de Besson, pero que posee la firma de Morel en las secuencias de acción, rodadas con aquel juego ya tan común de cama normal-lenta-normal que –utilizado con mesura con en esta ocasión- permite disfrutar aún más el fuerte de la película: la acción. La historia se desarrolla con una rapidez constante, y esto debido a personajes muy diferenciados, que congenian a los pocos instantes –ayudados por dos buenos actores como son Travolta y Rhys Meyers-, dotando a la historia de un dinamismo cada vez más difícil de encontrar. Los efectos especiales son excelentes, dignos de cualquier estudio hollywoodense.

La película tiene giros argumentativos muy bien dosificados y con desarrollos muy bien explicados, con una historia que posee una buena cantidad de persecuciones, explosiones, peleas cuerpo a cuerpo y balaceras, y una cantidad de drama no tan abundante, pero que logra equilibrar la adrenalina y permite profundizar en los personajes y sus difíciles decisiones. Esto, en su conjunto, hace de “Sangre y amor en París” una historia narrada con precisión, sin abusar de aquel ruido sin fondo que poseen la mayoría de las cintas del género, con buenísimos personajes y con un interesante desenlace, lo que también cuesta encontrar debido a la falta de creatividad al momento de cerrar una película.

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Las actuaciones son convincentes, entregándonos personajes auténticos y atractivos. La pareja de protagonistas masculinos logra empatizar entre sí con una fluidez de diálogos y espacio que se transmite fácilmente al espectador. Sigo pensando que Travolta en el papel de bad-ass es creíble al 200%. Y la sobriedad que siempre demuestra Rhys Meyers en sus papeles ayuda a equilibrar con un personaje en un comienzo correcto, pero que debe ponerse a la par de su compañero. La actuación de Smutniak no es tan profunda –ni necesita serlo para la historia- pero agrega el toque necesario y la importancia para que el desarrollo y desenlace de la película sea el que se muestra.

Para cualquier amante del cine de acción, y aquellos que no lo sean tanto pero que quieran un rato de entretención cargada de adrenalina, y además con una buena historia, les recomiendo a ojos cerrados “Sangre y amor en París”, con una excelente producción y dirección, con muy buenos actores, y que sus 90 minutos de duración se pasan volando. Y eso siempre da cuenta que la cinta cumple con su objetivo primordial: entretener.

CALIFICACIÓN: 7/10

Cine: Una loca película de vampiros

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“Vampires Suck”’ (“Híncame el diente” en España y “Una loca película de vampiros” en Latinoamérica) es una comedia sobre la ansiedad adolescente. Está escrita y dirigida por Jason Friedberg, Aaron Seltzer (los mismos tras “Scary Movie”, “Epic movie”, “lo que se les ocurra movie”, etcétera) y protagonizada por Jenn Proske, Matt Lanter (“Disaster movie”, “Héroes”), Chris Riggi (“Gossip girl”) y Ken Jeong (“Ligeramente embarazada”, “¿Qué pasó ayer?”, “Community”)

Becca (Proske) es una adolescente no vampiro que se debate entre dos chicos: Edward (Matt) y Jacob (Riggi). Antes de que pueda elegir, Becca debe sortear a su padre, quien avergüenza a su hija por tratarla como si fuera una niña. Mientras tanto, los amigos de Becca deberán lidiar con sus propios problemas amorosos, chocando todos ellos en el baile de graduación. “Vampires Suck” es una parodia de la creciente moda de las producciones vampíricas, tomando “Crepúsculo” como eje principal.

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La película es corta (80 minutos aprox.) y, si bien está dirigida con muchas carencias cinematográficas, no aburre. Se incluyen no sólo personajes, sino que situaciones y secuencias calcadas de la saga Crepúsculo. También hay guiños a series del subgénero como “Diarios de vampiro” y “True blood” e inclusive al “Hombre lobo”. Esta sátira es una fórmula ya trillada tantas veces, y en esta ocasión sigue sin ofrecer sorpresas. Existe un argumento sin un hilo conductor serio, salvo el de calcar la historia de la saga ya mencionada con chistes rápidos, sin mucha sobriedad y centrándose en una mera ridiculización de lo que se parodia, sin poseer verdadero humor.

Como parodia, están exagerados los rasgos de los personajes, haciendo un interesante –pero desaprovechado- trabajo con algunos roles, como la pareja principal Becca y Edward. De hecho, la actuación de Proske es excelente, sencillamente porque están perfectamente demostrados los rasgos a resaltar de su parodiada original: aquella odiosa forma de hablar y de moverse y esa enfermiza mirada vacía. Nota aparte mencionar que los protagonistas son más atractivos que los originales –encuesta basada en varias personas que han visto la película- así que ahí encuentran otra excusa para ir a verla.

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Así que ya lo saben, la película está lejos de ser una buena película, pero entretiene y no aburre, debido a su extrema simpleza y su comedia ultra light que sirve para pasar un rato agradable. No ofrece nada nuevo, pero la verdad es que con lo corta que es, no molesta. Y es también importante decirles que si no han visto las películas parodiadas (al menos las dos primeras Crepúsculo) la gracia que tiene, simplemente, no la encontrarán. No es una película para detractores que no han visto las originales, por lo que deben haber disfrutado –lamentablemente para algunos- la saga original.

CALIFICACION: 4/10.

Cine: Comer, rezar, amar

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Creo que no veía una película de Julia Roberts desde “Closer”, y esa la vi en dvd. Ella es la protagonista de uno de los estrenos de la semana: “Comer, rezar, amar”, basado en un best seller con las memorias de Elizabeth Gilbert. Dirigido por Ryan Murphy (“Nip/Tuck”, “Glee”) y co-protagonizado por James Franco (“Spiderman”) y Javier Bardem (“Mar adentro”, “Sin lugar para los débiles”).

La heroína del film es, como deben suponer, Liz Gilbert (Roberts), una escritora que decide poner fin a su matrimonio de 8 años con el insulso Stephen (Billy Crudup). Luego de perder casi todo en el proceso de divorcio, decide abandonar su previsible existencia y embarcarse en un viaje por el mundo para comer (en Italia), rezar (en la India) y amar (en Bali).

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En este film, que sintoniza con ciertas líneas del cine “femenino” hollywoodense que viene imponiéndose desde un tiempo, combina gastronomía, erotismo, misticismo y espiritualidad (duelo, arrepentimiento, perdón, iluminación, meditación, devoción) y -claro- frases célebres y lecciones de vida. No quiero sonar cínico al respecto. Sólo mencionar que es un filme para cierto tipo de público –léase mujeres de mediana edad y/o con tendencias al new-age espiritual- pues en parte es como ver Travel Channel –con una hermosa presentadora- y en parte ver escenas de Sex and the city. Lo que es un verdadero mérito es que no aburre, pues dura poco más de dos horas y al menos me mantuvo pendiente hasta el final sin cabecear en ningún momento. Y esto es un acierto de Murphy, principalmente por el aderezo presente en gran parte de la película: el humor. Logra equilibrar un entretenido viaje espiritual y de redescubrimiento interno, con un humor fresco y con personajes interesantes, como Richard “from Texas”, interpretado por el gran Richard Jenkins (“Querido John”, “Quémese después de leer”).

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La película está bañada de femineidad. La fotografía es sobria y maravillosa, los personajes femeninos un poco sosos y los masculinos o ridiculizados o cerrados, los diálogos son extremadamente perfectos y el propio desarrollo de la protagonista parece no avanzar demasiado, llegando a molestar, pero ahí aparece la sonrisa de Julia Roberts y por un rato uno se olvida de lo demás. Con esto digo que ella es perfecta para el papel, pues irradia un ángel único en una película cuyo personaje no es el que cause más empatía con el espectador. El paso de varios personajes secundarios en las distintas locaciones también ayuda a que la película no sea un aburrimiento eterno, y aporta a la historia algo de las diferentes culturas mostradas en las imágenes. Franco personifica uno de los papeles más olvidables de su carrera, sin brillo interpretando a un actor de teatro. Bardem como latin-lover brasileño, la verdad es que no pega mucho. Y como que al lado de Roberts no tiene mucho atractivo, pero su personaje, sin ser muy complejo, es el equilibrio para la protagonista y logran cierta chispa juntos. Pero no la suficiente para traspasar por la pantalla aquella química.

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El argumento de “Comer, rezar, amar” no ofrece sorpresas, está orientado al público femenino señalado anteriormente, utilizando bellos rostros –no sé Bardem- y una historia simple, plana, pero muy bien contada. Y si bien muy pocas escenas están de más, podría haber sido una película más corta. No busca ser una película demasiado profunda, sino que lo que ofrece lo entrega, y cumple como una historia romántica, con más crisis y dudas que amor, y ayudada notablemente por el gran trabajo de fotografía. Inclusive el director se da el lujo de mostrar el lado menos amable de cada locación con cortas secuencias donde podemos ver pobreza, un marcado –y trillado- machismo y la intolerancia. Sutilmente mete aquellos tópicos en la historia y se agradece. Al menos para los que no somos seguidores de este tipo de películas.

Cine: Está vivo

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“Está vivo” es la cinta de terror de esta semana en nuestras carteleras, aunque tiene ya un par de años de existencia, aunque a poquísimos países llegó a la pantalla grande (en EE.UU. y Reino Unido llegó directamente al dvd), principalmente Asia y Sudamérica. Esta cinta es un remake de un clásico de culto “It’s Alive” (1974) del director Larry Cohen, quien ha sido guionista de muchos filmes más contemporáneos de suspenso, como “Phone Booth” (2002) y “Cellular” (2004); pero que es conocido por dirigir otra película de culto en 1985 llamada “La cosa”.

Esta versión renovada está dirigida por Josef Rusnak, quien posee en su filmografía una interesante película llamada “El piso 13”, donde mezcla suspenso y ciencia ficción con un guión muy en la onda de “Matrix”, del mismo año. Los papeles protagónicos están interpretados por Bijou Phillips -actriz, cantante, modelo-, quien ha actuado en “Hostal 2” (2007) y “Casi famosos” (2000) y James Murray (nada interesante que comentar en su filmografía).

El argumento es el mismo de la original setentera: Lenore (Phillips) está embarazada de su novio de toda la vida Frank (Murray), pero algo horrible sucede en la sala de parto donde el doctor y las enfermeras son asesinados dejando únicamente con vida a la madre y al recién nacido. No hay rastros del asesino y la policía trata de resolver este misterio. Cuando Lenore y Frank llevan orgullosamente al bello bebé a su hogar, la gente comienza a desaparecer. Mientras la naturaleza del bebe es revelada, Lenore tendrá que escoger entre el amor por su recién nacido y su familia. Una historia común y corriente ¿no?

La dirección: no he visto la original, pero si la encuentro por ahí me daré el tiempo de verla, no porque este remake sea bueno, sino para ver cuánta diferencia de calidad hay entre ambas. El argumento, difícil de digerir –salvo para los fans más acérrimos del género-, es aceptable en su premisa, pero la trama de toda la película cae con demasiados cabos sueltos. Hay vacíos en la historia que no se explican, errores temporales y caracterizaciones ridículas. Hay elementos del guión que simplemente rozan en lo estúpido. Los personajes son constantemente masacrados por acciones muy poco desarrolladas, emociones forzadas y diálogos carentes de credibilidad. Las actuaciones tampoco aportan mucho. Tanto protagonistas como secundarios no poseen chispa, no existe empatía entre el papel y el actor, lo que claramente se traduce en una total falta de empatía –e inclusive antipatía- de los personajes con el espectador. En muchas ocasiones la única emoción que roba la película es la risa.

Les recuerdo que es un filme “de culto” de hace cuatro décadas, y la verdad es que en la actualidad simplemente no funciona. Podemos tener mejores efectos especiales, mejor calidad de imagen y sonido, pero eso no basta si el guión no es terrorífico, o ni siquiera inspira un leve temor. Los únicos segundos donde uno se espanta –milésimas de segundo- es cuando hay un efecto de sonido que acompaña a una escena en la oscuridad o luego de un silencio sepulcral, lo que no es nada nuevo para el género.

No alargaré más esta crítica, así que les aviso que la película sólo la disfrutarán si: se reían con el Pera y el Salfate viendo Maldita Sea en Canal 2 o si realmente son amantes del cine de terror de culto, no el convencional. Y finalizo con una frase muy certera que vi en uno de los carteles de la película en un multicine de la capital: “El único problema es que… ESTÁ VIVO”. Y claro, el único problema es justamente ese, que está vivo. Pero el director.

Cine: Drama

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La nueva película chilena a estrenarse este jueves 7 es “Drama”, dirigida por el joven Matías Lira, y protagonizada por Eusebio Arenas, Isidora Urrejola y Diego Ruiz. Su argumento radica en mostrarnos a tres estudiantes de teatro, influenciados por un carismático profesor y la técnica actoral creada por el francés Antonin Artaud, que comienzan a experimentar con sus propias vidas en busca de emociones y situaciones reales para llevar al escenario.

Su obsesión por ser mejores actores los guía a contactarse con sus lados más oscuros, sobrepasando límites que ni ellos mismos ni sus maestros imaginaron.

Según palabras del mismo director, la película tuvo un período de gestación de tres años. Y esto se nota. La calidad técnica de imagen y sonido es altísima. La edición también, la fotografía, y la música de apoyo posee piezas muy interesantes. Los personajes están muy bien definidos y ninguno está de más.

Hay una comunión entre la historia que se cuenta desde el único punto de vista del estudiante de teatro (Lira también estudió actuación) y los hechos que van viviendo cada vez de forma más intensa y empujando los límites de diferenciación entre lo real y lo ficticio.

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Los personajes principales conviven en perfecta comunión. Mateo (Arenas) es un joven posesivo, egocéntrico, seguro, pero profundamente turbado por su infancia y el constante recuerdo de su madre. María (Urrejola) es el alma perdida del trío. Ama profundamente a Eusebio, perdona y confía aunque a veces la lógica le diga otra cosa. Se deja llevar de forma sumisa, lo que inicialmente sabe aprovechar Eusebio. Por último, Ángel (Ruiz) aporta un cariño fraternal y una facilidad para enfrentar la novedad en el mundo que comienza a descubrir. Posee una entereza emocional mayor a los otros dos personajes.

La historia transcurre en diversos ambientes, aunque siempre centrada en la vida nocturna capitalina. En antros, sitios desocupados redescubiertos. Estamos rodeados de prostitución, expresiones artísticas, censura e intolerancia. A medida que avanzan los minutos empezamos a darnos cuenta de que estos estudiantes no saben con exactitud quienes son, y que desean encontrar esa identidad a cualquier medio.

Y esto conlleva una carga emocional y una estabilidad mental quebrantada en más de una oportunidad, pues son jóvenes tan interiorizados en lo que recién están aprendiendo, como esponjas absorbiendo la información, que comienzan a caer frente a este “nuevo mundo” que van encontrando en cada persona y en cada esquina que cruzan.

El guión de principio a fin logra una convivencia perfecta entre el cine que es y el teatro que muestra en sus escenas. Existen diálogos cargados de metáforas, imágenes cargadas de simbolismos que pueden funcionar más en una obra de teatro que en una película. Pero es aquí donde Lira consigue mantener un interés en el desarrollo de la historia, y no ahoga al espectador perdiéndolo en una actuación sobreexpuesta y demasiado teatralizada.

Utiliza de manera brillante los flashbacks del protagonista para unir las piezas del puzzle de a poco. Junto a esto, pequeñas dosis de humor también aportan, equilibrando una cinta –al menos- alternativa para la mayoría.

“Drama” nos muestra un mundo que navega entre lo real y lo irreal, pero con personajes y hechos bastante comunes y creíbles. Nos adentra en la mente de un estudiante cualquiera, que perfectamente puede existir -o existe- cerca de nosotros. Pero también podemos extrapolar este argumento para cualquier momento en la vida de cualquier persona: una vida atormentada, turbada por su pasado, conociendo en la abierta juventud opciones que antes eran lejanas incógnitas en su día a día.

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Y cómo, empujados por un agente externo –en este caso el profesor- se descubre todo de una manera distinta. Y claro, esto puede ser para bien o para mal. Puede ocurrir cualquier cosa, y en esta película ciertamente que se aceptan varias alternativas.

“Drama” es un más que interesante primer largometraje de Matías Lira, y como tal una invitación a conocer este submundo bohemio, profundo y absorbente; pues todo eso es “Drama”, y se agradece. Y se agradece el doble por ser un producto nacional, demostrándonos una vez más la gran calidad de nuestros nuevos directores.

Trailer Red

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Un ex – agente de la CIA, Frank Moses (Bruce Willis) que realizaba operaciones encubiertas, vive ahora una vida tranquila. Eso es hasta que un asesino experto en alta tecnología, manifiesta su intención de matarlo. Con su identidad secreta comprometida y su amada en peligro, Frank debe recomponer su antiguo equipo para averiguar quién está detrás de todo.

TRAILER

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Mitos y Leyendas

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Ayer fomingo, fui a la función de almuerzo -2 pm –de “Mitos y Leyendas: La nueva alianza”, basada en el juego de cartas de la difunta Salo. Esta película tardó muchísimo en ver la luz en nuestras salas –perdón pero quiero reclamar –y la tiran a los leones la misma semana que “El Origen”. O sea. De partida, si tanto se demoraron en estrenarla, podrían haberla atrasado una semanita o dos para que no sufriera tanto: habíamos cuatro pelagatos en la sala.

Pero bueno, a lo que vinimos. La película está dirigida por José Luis Guridi, quien incursiona por vez primera en los largometrajes. Entre sus actores tenemos a Cristián Sevé (Dónde está Elisa), Paulette Sevé (Dónde está Elisa), Sebastián Badilla, Marko Zaror (Mirageman), Andrés Velasco (Dónde está Elisa) y Pato Pimienta, aunque Zaror y Pimienta son mero adorno. Yo llegué a la saña sin saber absolutamente nada sobre el juego de cartas, y puedo decir que la historia es absolutamente entendible. Las explicaciones sobre las estrategias y demases son precisas y concisas y no enredan en lo absoluto. Para los que no saben nada aún Mitos y leyendas: la nueva alianza trata de un grupo de adolescentes fanáticos del juego de cartas que deben encontrar la forma de rescatar a una de sus amigas que quedó atrapada en el otro mundo.

La dirección es aceptable. Hay diálogos llenos de clichés y recursos de edición que rebajan la película, como el uso de partes de escenas repetidas para mostrar una misma acción, pero en distintos momentos. La calidad de la imagen es bajísima; opaca y con pésimos filtros. Al parecer el paso a 35 mm se hizo con poco presupuesto o simplemente de forma despreocupada. Los efectos especiales son simples y mediocres. La musicalización es precisa y llena el ambiente en los momentos claves. El guión es flojo a veces y con giros muy forzados, que hacen que las actuaciones pierdan credibilidad. Vemos una cuota de drama que podría haberse utilizado de manera más inteligente, pues por ejemplo el desenlace es excesivamente melodramático.

Los jóvenes protagonistas por momentos parecen sobreactuados, pero logran cohesionarse y demostrar el trabajo en equipo que se cuenta en el desarrollo. El humor es un condimento importante en la película, y llena el vacío que deja una historia sin mucha profundización. Los personajes en sí también son muy entretenidos. Sebastián Badilla logra resaltar con una actuación muy buena y fluida.

Con todos sus contras, “Mitos y leyendas: la nueva alianza” logra entretener, y más de lo que se esperaba –pues, como ya lo indiqué, no soy fan del juego de cartas –ofreciendo una película de fantasía con muchas falencias, pero que al salir de la sala nos deja con una buena impresión, tomando en cuenta que es un proyecto sumamente ambiciosos y el primero de su estilo.

Espero que con el tiempo se puedan pulir los detalles, tanto a nivel de historia como de calidad visual, para que podamos ver películas mejor producidas en un futuro no muy lejano.

Nota: 6/10.

no no no lero lero lero xDDDDDDDDDDDD

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Un Hombre Solo

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Esta semana tenemos en cartelera la ópera prima del exitoso y reconocido diseñador Tom Ford. La cinta lleva por título “A single man”, está protagonizada por Colin Firth (“El Diario de Bridget Jones”, “Mamma Mia!”), Julianne Moore (“Magnolia”, “Hannibal”) y Matthew Goode (“Match point”, “Watchmen”), y nos muestra la historia de un hombre que ha perdido a su pareja súbitamente y que debe decidir qué hacer con su vida desde ese momento.

La película llega a Chile como “Un hombre sólo” (aunque es “solo” la traducción correcta, sin tilde), pues si bien “single” también significa soltero, y ciertamente nuestro personaje lo es, es la soledad del protagonista la que lleva el desarrollo de estos poco más de noventa minutos. La película está basada en una novela homónima escrita por Christopher Isherwood y que fue todo un hito para la sociedad a mediados de los sesenta, pues mostraba la vida de un homosexual de forma directa y sin tapujos.

La dirección de Ford es muy buena, resaltando su veta visual y entregándonos un uso de vestuario tan pulcro que pareciera irreal. El uso de colores también es importante cambiando en varias escenas y acentuando la onda del protagonista. La música es excelente, y les recomiendo que la revisen en su página oficial o en youtube. Las tomas en cámara lenta (hoy vi el spot de la nueva teleserie de TVN y es una vil copia de esta película), los primerísimos planos, nos profundizan el alma del personaje, cómo se siente y qué es lo que desea/necesita.

Las actuaciones en general son muy buenas, exceptuando por Matthew Goode quien interpreta un papel sin pasión y demasiado cuadrado. No influye ni empatía ni lejanía, transformándose en una personificación olvidable. Julianne Moore, como siempre, nos presenta una mujer sufrida, perdida en el limbo entre no haber tenido nunca al amor de su vida y verse sola en su quinta década de vida. Pero quien sin duda posee la mejor actuación de la película –y de su carrera hasta el momento – es Colin Firth. Nos representa un profesor homosexual con un afán secretista en su personalidad que nos hace dudar de lo que piensa hacer. Luego de la tragedia inicial, se puede observar cómo este personaje busca vivir cada momento y disfrutar de los pequeños detalles.

Sentimos a veces que más que en un día en la normal vida de un personaje dramático, estamos en uno de sus sueños, tan lúcidos que puede convertirse en real, pero que sigue siendo una fantasía. Dentro de los símbolos que encontramos más usados está el agua. Desde la primera escena que vemos el agua como medio en el que viaja el protagonista, como su vehículo para avanzar en su vida. Y verán que en otras escenas también aparece este símbolo retratado, y el director le da una importancia, aunque más bien filosófica, digna de apuntar, pues no está de más y ayuda al desarrollo de la película.

En resumen, este es un drama muy bien logrado; una ópera prima de Ford que supo mezclar un excelente gusto estético con una historia un poco lenta pero muy bien contada, unida a un casi excelente casting. Recomendable, aunque claro para aquellos que gusten de un cine más profundo, no tan taquillero/vacío, y que , si Ford no tuviera los contactos y el dinero que tiene –podría haber sido una película independiente de cine arte con todas sus letras.

Calificación: 7/10.

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